Todo comenzó con el RD 1666/2008 (ver DOCUMENTO), el Guadalquivir pasaba a manos de los políticos andaluces, la desintegración de las Confederación Hidrográfica del Guadalquivir es un hecho, a esta le dejan la presencia testimonial en alguna presa y la Junta de Andalucía acapara el grueso de la Cuenca, es el fin de nuestro mundialmente admirado y copiado sistema de gestión de los recursos hídricos, la ambición política ha arrasado una vez más al sistema eficaz, a la Constitución Española e incluso al más elemental sentido común.
Los regantes han protestado, los ecologistas han protestado, los empleados públicos han protestado, nadie ha entendido la justificación de las transferencias, todos hemos sabido que obedece a decisiones políticas que en nada benefician al ciudadano al que dicen servir, las cuestiones técnicas, operativas y de gestión abruman para contradecir la decisión política, pero en fin, estamos en España.
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