Llegó el esperado 25 de marzo y los resultados ya están ahí para ser comentados.
En primer lugar, el PP ha obtenido más votos, pero ha sido el perdedor de estas elecciones al Parlamento de Andalucía, paradójico, para una vez que tiene más votos que nadie, pierden.
A nadie se le escapa que IU no actuará como en Extremadura, no se abstendrá en la investidura, eso permitirá que José Antonio Griñán pueda ser investido nuevamente como Presidente y que, al menos 2 Consejerías pasen a ser capitaneadas por IU, además de nombrar un nuevo Senador en Madrid.
Es día de contrastes, aún pretendiendo parecer que la política nos importa poco, que somos más imparciales de lo que en realidad somos, unos están mucho más contentos que otros, unos tienen el cuchillo entre los dientes mientras otros avanzan en silencio, o gritando improperios sobre la estupidez de sus convecinos.
Estos resultados electorales podrán ser discutidos, a aquellos que aún les quede el consuelo de haber obtenido más votos y que el pacto PSOE e IU va en contra de la voluntad de los andaluces que miren hacia arriba, que comparen con lo ocurrido en Asturias, allí tampoco gobernarán los más votados, unas por otras, en esto se queda el juego político, en amasar poder.
Aquí, en nuestra tierra, ni los fraudes de los ERE, ni la Reordenación, ni los chanchullos de Chaves, etc, nada ha podido fraguar el cambio político tan esperado por unos, tan temido por otros…
Pero hay que ser práctico, es lo que nos toca, independientemente de las simpatías o militancia política de cada uno, en nuestro limitado mundo laboral estos resultados no afectan gravemente nuestra situación.
- Muchos comentan que IU tiene en su programa la recuperación de la Gestión autonómica del río Guadalquivir. Nada nuevo, el Parlamento de Andalucía aprobó una propuesta a la Mesa del Congreso con un objetivo similar, por lo que no hay nada que agrave la anterior situación, cualquier modificación del status del Guadalquivir pasa por el Gobierno Central, y ahí la mayoría absoluta del PP debería de impedir cualquier aventura clientelista que no esté avalada por la Constitución, a pesar de haber nombrado como presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro a un reconocido regionalista y miembro de la ejecutiva del PAR (Partido Aragonés) que defendió la transferencia del Guadalquivir a la administración autonómica andaluza (me imagino que pensando en aplicar el mismo criterio para el Ebro). .
- Al depender del Gobierno Central, de momento, cualquier decisión de la Junta y su Reordenación del Sector Público están fuera de nuestro futuro laboral, además, las integraciones de las Agencias o Empresas Públicas se encuentram en sede judicial, se deberán de pronunciar los Tribunales y después, la Junta actuar del modo que estime más conveniente para sus intereses, incluso modificando la Legislación vigente.
Sí que habrá que ampliar las puertas de los despachos, ahora muchos sindicalistas de UGT y CCOO, crecidos tras estos resultados, se pavonearán pensando que esa “normalidad” electoral es generalizada y que en las elecciones sindicales podrán recuperar el terreno perdido, ese pretendido “poder autonómico” será utilizado como arma contra aquellos que se han descarriado por otras sendas sindicales, el miedo a las represalias siempre ha funcionado en determinadas personas, en determinados sindicatos.
“Los andaluces han hablado en las urnas”, es la máxima de las elecciones, y cada uno sacará su conclusión, yo os digo la mía, en Andalucía ha ganado la abstención, el desapego por una casta política que única y exclusivamente persigue el enfrentamiento social de las gentes, el castigo a los contrarios y el premio a los propios con contratos administrativos, laborales, subvenciones, ayudas o lo que sea al margen de cualquier control, al margen de cualquier beneficio general, y eso no es patrimonio de un partido en exclusiva, es la casta política del país.
Cuando en un gravísimo momento económico y social se considera alta una participación del 62 %, cuando los dos partidos más votados tienen 1,5 millones de votos cada uno y la abstención supera los 2,3 millones de electores, cuando, además, más de 290.000 votos se han ido a candidaturas que no han obtenido representación, han sido en blanco o nulos, es decir, cuando de los 6.229.753 votos posibles, únicamente han ido a las candidaturas con representación 3.528.117 (el 56,6 %), el problema es serio, porque si de plantear interpretaciones se trata, ¿por qué no se interpreta que los andaluces hemos decidido dejar 44 escaños del parlamento vacíos?, es el juego político del que nadie escapa.